La hipertensión arterial es una condición crónica caracterizada por la elevación persistente de la presión sanguínea en las arterias. Los síntomas principales incluyen dolor de cabeza, mareos, visión borrosa y fatiga, aunque muchas veces es asintomática, siendo conocida como "el asesino silencioso".
Los principales factores de riesgo incluyen la edad avanzada, antecedentes familiares, obesidad, sedentarismo, consumo excesivo de sal y estrés. Sin tratamiento adecuado, puede provocar complicaciones graves como infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia renal y daño ocular.
El control regular de la presión arterial y los cambios en el estilo de vida, como mantener una dieta equilibrada baja en sodio, realizar ejercicio regularmente y evitar el tabaco, son fundamentales para el manejo efectivo de esta condición.
La insuficiencia cardíaca es una condición en la que el corazón no puede bombear sangre de manera eficiente para satisfacer las necesidades del organismo. Se clasifica principalmente en insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida y preservada, afectando diferentes aspectos de la función cardíaca.
Los síntomas más comunes incluyen dificultad para respirar (especialmente al acostarse), fatiga extrema, hinchazón en piernas y tobillos, y tos persistente. La progresión puede ser gradual, empeorando con el tiempo si no se trata adecuadamente.
Las recomendaciones para el manejo diario incluyen controlar el peso corporal, limitar la ingesta de sodio, realizar ejercicio moderado según indicación médica, y mantener un seguimiento médico regular para ajustar el tratamiento según la evolución del paciente.
Las arritmias cardíacas son alteraciones del ritmo normal del corazón que pueden manifestarse como latidos irregulares, demasiado rápidos o demasiado lentos. Las más frecuentes incluyen la fibrilación auricular, las extrasístoles ventriculares y la taquicardia supraventricular.
Los síntomas pueden incluir palpitaciones, mareos, fatiga, dificultad respiratoria o dolor torácico. Es fundamental buscar atención médica inmediata si experimenta desmayos, dolor intenso en el pecho o dificultad respiratoria severa.
Los dispositivos como marcapasos y desfibriladores, junto con procedimientos de ablación, complementan el tratamiento farmacológico en casos específicos.
La cardiopatía isquémica resulta de la reducción del flujo sanguíneo al músculo cardíaco, manifestándose frecuentemente como angina de pecho. La angina estable ocurre con esfuerzo físico predecible, mientras que la inestable puede aparecer en reposo y requiere atención médica urgente.
Los principales desencadenantes incluyen el esfuerzo físico, el estrés emocional y las temperaturas extremas. La prevención se basa en controlar factores de riesgo como hipertensión, diabetes y colesterol elevado.
La prevención secundaria mediante medicación continua y cambios en el estilo de vida es crucial para evitar eventos cardiovasculares futuros.
La prevención cardiovascular es fundamental para reducir la incidencia de enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos. Los principales factores de riesgo modificables incluyen la hipertensión arterial, el colesterol elevado, el tabaquismo, la diabetes y la obesidad. El control riguroso del colesterol mediante estatinas como atorvastatina, simvastatina y rosuvastatina ha demostrado reducir significativamente el riesgo de eventos cardiovasculares.
La combinación de medicación preventiva con cambios en el estilo de vida, incluyendo una dieta mediterránea rica en omega-3 y ejercicio físico regular de intensidad moderada, constituye la base del tratamiento preventivo cardiovascular en España.
La trombosis venosa y arterial representa una complicación grave de diversas patologías cardiovasculares. La anticoagulación está indicada en fibrilación auricular, tromboembolismo pulmonar, trombosis venosa profunda y en pacientes con prótesis valvulares. En España, disponemos de diversos anticoagulantes que requieren monitorización específica según el fármaco utilizado.
El seguimiento debe incluir evaluación del riesgo hemorrágico, función renal y hepática, así como posibles interacciones farmacológicas. Los nuevos anticoagulantes orales ofrecen mayor comodidad al no requerir controles analíticos frecuentes, aunque mantienen precauciones específicas en elderly y insuficiencia renal.